pensamiento lateral

El término pensamiento lateral o creativo es introducido por Edward de Bono para distinguir los procesos mentales orientados a la perspicacia, la creatividad y el ingenio, de los procesos mentales lógicos o verticales. El pensamiento lógico se encuentra ampliamente arraigado en nuestra cultura por las formas tradicionales de la educación, en las que se da un énfasis especial a la construcción del conocimiento en forma ordenada y lógica en base a
Por el contrario el pensamiento paralelo sería la construcción del conocimiento mediante una reestructuración perspicaz de los conceptos ya existentes en la mente, en la que justamente y en oposición al pensamiento lógico no se toman en cuenta paradigmas previos.

El autor sostiene que la mente opera creando modelos con los conocimientos adquiridos para su uso posterior, estos modelos se guardan en ellas según patrones similares a los de los llamados sistemas autoorganizados, de tal manera de que cuando los modelos se han establecido forman una especie de código, la ventaja de esta forma de organización reside en que para su uso en vez de precisarse la totalidad de la información almacenada, basta con los datos codificados para proceder a su identificación, de manera análoga a como se extrae un libro en una biblioteca a partir de la simple mención de su número codificado. Ahora bien, estos modelos cambian sucesivamente a través del desarrollo de las experiencias, percepciones y conocimientos que adquiere el ser humano a lo largo de su vida y que se activan en función a la memoria.

La información que llega a nuestro cerebro se plasma en las células nerviosas organizándose de acuerdo a los patrones o modelos predominantes en ese momento y estos tienden a hacerse más profundos y permanentes en función a su uso o a la carencia de nuevos modelos.

Esta forma de organización de la mente es muy eficaz para tratar la gran cantidad de información pero a su vez comporta ciertas desventajas. Aunque permite un rápido acceso a la información y a los modelos, es difícil conseguir una reestructuración de los modelos ante información nueva. Aplicando el pensamiento vertical o lógico buscamos ante todo el correcto encadenamiento de las ideas para legar a conclusiones, aplicando el pensamiento lateral buscamos ante todo conclusiones y nuevos caminos que nos lleven a ellas incluso llegando a la creación de nuevos modelos o cambio de paradigmas.

Así, para De Bono, el pensamiento lateral tiene como fin la creación de ideas nuevas y estas son los grandes factores de cambio y progreso en todos los campos desde la ciencia y el arte, a la política y la felicidad personal.

Sustenta además el autor que el pensamiento paralelo es posible de desarrollar tan igual como se desarrolla el pensamiento lógico o el matemático, a través del uso constante y sistemático de ciertas técnicas, aplicándolos a la solución de problemas de la vida diaria y profesional. En vez de esperar simplemente que la perspicacia y la creatividad se manifiesten por sí mismas, propone el empleo del pensamiento lateral de manera consciente y deliberada.

Es necesario precisar que no existe antagonismo entre el pensamiento lógico tradicional y el pensamiento lateral o creativo. Ambos tipos de pensamiento son necesarios y se complementan mutuamente. El pensamiento lateral aumenta la eficacia del pensamiento vertical, al ofrecerle nuevas ideas para su elaboración lógica.

Diferencias entre el pensamiento lateral y el pensamiento vertical

El pensamiento vertical es selectivo; el pensamiento lateral es creador
En el pensamiento vertical se selecciona el enfoque más prometedor para la solución de un problema; en el pensamiento lateral se buscan nuevos enfoques y se exploran las posibilidades de todos ellos.

El pensamiento vertical se mueve sólo si hay una dirección en que moverse; el pensamiento lateral se mueve para crear una dirección.
Con el pensamiento vertical se designa un experimento para poner de manifiesto algún efecto; con el pensamiento lateral se designa un experimento para propiciar un cambio de las propias ideas.

El pensamiento vertical es analítico; el pensamiento lateral es provocativo.

El pensamiento vertical se basa en la secuencia de las ideas; el pensamiento lateral puede efectuar saltos.
Con el pensamiento vertical se puede avanzar sólo de modo gradual. Cada paso depende directamente del anterior, al cual está firmemente asociado. Cuando se ha llegado a una conclusión se comprueba su solidez con la solidez de los pasos seguidos hasta llegar a ella; con el pensamiento lateral los pasos no tienen un orden determinado, cuando se llega a una solución, su validez no depende de lo acertado del camino seguido.

En el pensamiento vertical cada paso ha de ser correcto; en el pensamiento lateral no es preciso que lo sea.
La esencia del pensamiento vertical es la obligada corrección de cada paso. Sin este requisito no podría existir la matemática ni la lógica: En cambio, en el pensamiento lateral no es necesario este requisito a condición de que la conclusión final sea correcta.
A veces, cuando se llega a un punto dado es posible construir retrospectivamente un camino lógico que conduzca al punto de partida; cuando este camino se ha construido poco importa a partir de que punto se ha elaborado.

En el pensamiento vertical se usa la negación para bloquear bifurcaciones y desviaciones laterales; en el pensamiento lateral no se rechaza ningún camino.
Hay ocasiones en que es necesario pasar por una idea errónea para llegar a una idea correcta. Esto ocurre cuando la idea es errónea solo en el contexto tradicional de una situación; cuando dicho contexto se reestructura, la idea aparece como correcta.

En el pensamiento vertical se excluye lo que no parece relacionado con el tema; en el pensamiento lateral se explora incluso lo que parece completamente ajeno al tema.
El pensamiento vertical es selectivo por naturaleza. Se prescinde de lo que parece ajeno al contexto de la situación que se estudia: En cambio, al problema estudiado por el pensamiento lateral se asocian factores externos a fin de provocar una disgregación de los modelos en sus partes componentes, ya que no es posible reestructurarlos desde adentro. Al explorar sólo ideas relacionadas con un modelo se tiende a perpetuar el mismo en su configuración original.

En el pensamiento vertical las categorías, clasificaciones y etiquetas son fijas; en el pensamiento lateral no lo son.
El pensamiento vertical se basa en la rigidez de las definiciones, de la misma manera que en la ciencia matemática las operaciones se basan en el carácter inalterable de los símbolos. En cambio, el pensamiento lateral utiliza la fluidez de los significados, de manera análoga a como el ingenio emplea un repentino cambio de significado para producir su efecto.

El pensamiento vertical sigue los caminos más evidentes; el pensamiento lateral los menos evidentes.
El pensamiento lateral busca deliberadamente los enfoques menos obvios. Este proceder constituye un principio básico y a menudo es la única razón de explorar un camino que, por otra parte carecería de interés y que, sin embargo, eventualmente podría conducir a una solución valiosa.

El pensamiento vertical es un proceso finito; el pensamiento lateral, un proceso probabilístico.
Con el pensamiento vertical se confía en llegar a una solución; con el pensamiento lateral no se garantiza necesariamente una solución, simplemente se aumentan las probabilidades de una solución óptima.

La naturaleza fundamental del pensamiento lateral

El pensamiento lateral tiene como objetivo el cambio en la estructura de los modelos.

Se denomina modelo a las disposición u ordenación de la información en la mente (paradigmas), en general se refiere a cualquier concepto, idea, pensamiento o imagen que puede repetirse en su forma original cuando algún estimulo determina su reaparición en nuestra mente. Por modelo se entiende también una determinada secuencia de tales ideas, pensamientos o imágenes que pueden repetirse en una forma que le confieren carácter unico; por tanto un modelo es también un conjunto o secuencia de varios modelos que pueden constituir el enfoque de un problema, un punto de vista o un criterio. No hay límite concreto para las dimensiones de los modelos; basta que constituyan una unidad en sí, que pueda repetirse o ser identificado y utilizado como conjunto definido.

El pensamiento lateral trata de descomponer las estructuras de los modelos con el fin de que las diferentes partes de éstos se ordenen de forma distinta. El orden de percepción de la información tiene normalmente una influencia decisiva en la forma en que se adquieren estos modelos y tienden a adquirir más o menos carácter permanente, muchas veces es preciso descomponer los modelos en sus partes para obtener una ordenación más óptima de la información disponible.

En un sistema de memoria optimizante, una ordenación permanente de la información es siempre inferior a la mejor ordenación posible.
La visión que se tiene de las cosas suele ser el resultado del desarrollo gradual de un modelo. Las ideas actuales derivan muchas veces de otras ideas viejas como simple evolución de actitudes y conceptos, por lo que una idea que en su día era perfectamente correcta puede hoy no concordar con la realidad de las cosas por no ser el producto de éstas, sino el desarrollo de ideas que han perdido actualidad. En ocasiones, un modelo se conserva sólo porque posee cierto grado de utilidad, pero una reordenación de la información contenida en él daría lugar a un modelo mucho mejor.

El pensamiento lateral es a la vez una actitud mental y un método para usar información.
El pensamiento lateral es una actitud que no acepta la rigidez de los dogmas, rechazando la subordinación del pensamiento al uso y combinación de modelos rígidos. Por otra parte constituye en sí un modelo de estructurar la información de forma diferente; no niega la eficacia o utilidad de un modelo, sino que se limita a la búsqueda de modelos alternativos con su mismo contenido.

El pensamiento lateral prescinde de toda forma de enjuiciamiento o de valoración.
En el pensamiento lateral la información no se utiliza por su valor intrínseco, sino por su efecto; se prescinde de las razones que los justifican y los razonamientos de que surgió; se consideran solo los efectos que puede tener su aplicación.

El pensamiento lateral se basa en las características del mecanismo de manipulación de la información de la mente.
La necesidad de recurrir al uso del pensamiento lateral para la solución de problemas y la creación de nuevas ideas deriva de las limitaciones de la mente como sistema de memoria optimizante. Si no se desarrollo una nueva forma de pensar nuestra mente no tendría de por sí ningún mecanismo que permita la ejecución de cambios en los modelos o su actualización. El pensamiento lateral estimula la formación de nuevos modelos por yuxtaposición de datos provenientes de otras fuentes. La efectividad de esto deriva de la propia capacidad de optimización de nuestra mente, que espontanea y automáticamente ordena la información disponible en nuevos modelos. Sin esta reordenación automática del sistema, el pensamiento lateral sería estrictamente un factor disgregador y estéril.

Conclusiones

La formalización teórica del pensamiento lateral establecida por de Bono permite entender de una manera muy clara los mecanismos del pensamiento inventivo y creador.

La incorporación del pensamiento lateral a nuestros esquemas mentales nos permite aplicar nuevos conceptos a la solución de problemas, a la generación de nuevas ideas, al diseño, a la innovación, al mejoramiento de procesos y a muchas otras actividades de la ingeniería, en los que se requiera creatividad con el objeto de optimizarlos.

El pensamiento lateral permite el desarrollo constante de las ciencias y las tecnologías, conforme lo demuestra la historia, pues los grandes cambios y nuevas teorías no hubiesen sido posibles sin el cuestionamiento a los paradigmas imperantes en cada época.

El Pensamiento Lateral no es una virtud innata del ser humano, si queremos usarlo con éxito hay que entenderlo, cultivarlo y practicarlo.